La jornada “Lubricantes sostenibles: innovación, circularidad y futuro”, celebrada el pasado 4 de febrero en Cator Alcover (Tarragona), reunió a profesionales y empresas del sector de lubricantes, aceites industriales y aditivos para reflexionar sobre un escenario en plena transformación. El encuentro giró en torno a tres ideas principales: la nueva regulación que marcará el ritmo de adaptación en los próximos años, el impulso de la economía circular a través de la regeneración y el uso de bases regeneradas, y la necesidad de respaldar la sostenibilidad con criterios técnicos, verificación y datos (huella de carbono, certificaciones y ensayos).
CREC: impulsar la transición desde la colaboración sectorial
Carmen López (Clúster Manager del CREC) abrió la jornada destacando que la transformación del sector se acelera cuando existe coordinación, intercambio y una visión compartida entre los distintos actores. Desde esa idea, explicó el papel del clúster como una herramienta para acercar al tejido empresarial tanto las tendencias como la actualidad normativa, ayudando a anticiparse a los cambios y a convertirlos en acciones concretas.
También puso en valor la dinamización de la colaboración entre socios a través de espacios de trabajo, la conexión de cadenas de valor a partir de flujos de residuo y el impulso de alianzas intersectoriales y públicas.
Broseta: La nueva legislación de aceites industriales, el cambio que conviene anticipar
Sofía Cabedo (Directora Senior, Área de Derecho Público de BROSETA) presentó, las principales novedades del próximo decreto sobre aceites industriales y su gestión, que busca reforzar la circularidad, la trazabilidad y la responsabilidad a lo largo de toda la cadena:
– Previsible aumento de objetivos nacionales de regeneración: 75% (antes de 2028), 80% (antes de 2030) y 90% (antes de 2035).
– RAP reforzada: Registro específico de aceites industriales y inscripción obligatoria en 3 meses desde la entrada en vigor.
– E-commerce: Las plataformas podrán actuar como productor subsidiario, asumiendo obligaciones de la RAP.
– Planes de prevención: Si se introducen >10 toneladas/año, plan cada 5 años para alargar vida útil y facilitar el reciclaje.
– Más foco en regeneración real: Tras el tratamiento, mínimo 70% del resultado deberá usarse como base lubricante para nuevos aceites.
– Digitalización y trazabilidad: Integración de eSIR y obligación a las CCAA de implantar tramitación electrónica en 2 meses.
– Más exigencia y sanciones: El productor asumirá el 100% de los costes y las multas pueden llegar a 3.500.000€ en casos muy graves.

Bases regeneradas, apuesta segura hacia la circularidad
En la aportación de Cator, Lluís Gimeno (Director de Economía Circular) y Toni Valls (Director de Planta) remarcaron que la circularidad empieza con el control del aceite usado: Muestreo previo y análisis en laboratorio para asegurar que es regenerable y evitar incompatibilidades. Se alertó especialmente sobre PCB’s, aceites clorados, aceites térmicos y ésteres saponificables que pueden complicar mucho el tratamiento.
A nivel de proceso, se explicó la regeneración por etapas hasta obtener bases de alta calidad, con separación de agua y glicoles, recuperación de fracciones ligeras y producción final ajustada a especificaciones. También se destacó la circularidad interna de la planta: agua recuperada del propio proceso, captación pluvial, placas solares y aprovechamiento energético. Por último, se compartieron avances de I+D aplicada: reducción de olor del producto, nueva capacidad para regenerar glicoles y mejoras de eficiencia (hasta +20% en factor servicio).

Leitat: EU Ecolabel como herramienta técnica para lubricantes sostenibles e importancia de la investigación aplicada
En la parte de Leitat, Laura Batlle (Responsable Unidad Fluidos Industriales Avanzados) y Marta Escamilla (Responsable Área Sostenibilidad) pusieron el foco en que, para que la sostenibilidad sea acreditable y útil para el mercado, hay que apoyarla en criterios objetivos, verificación externa y datos. En primer lugar, se contextualizó el EU Ecolabel como una ecoetiqueta de la Unión Europea basada en criterios estrictos que cubren todo el ciclo de vida del producto (ingredientes, toxicidad, biodegradabilidad, rendimiento, etc.)
También se puso en valor la huella de carbono como una herramienta práctica para medir y comparar el impacto ambiental tanto de organizaciones como de producto, identificar dónde se concentran las mayores emisiones y orientar decisiones de mejora con datos. A través de casos de éxito, se mostró cómo este tipo de análisis permite demostrar reducciones relevantes frente a alternativas convencionales y, al mismo tiempo, poder identificar que gran parte del impacto suele estar ligado a la elección y origen de las materias primas, por lo que el ecodiseño y la selección de ingredientes son claves desde el inicio.
La jornada dejó claro que el sector se dirige hacia un modelo más exigente en el que regenerar será prioritario y medible, con objetivos cuantitativos y requisitos que afectarán a toda la cadena, incluida la Responsabilidad Ampliada del Productor, la trazabilidad y la digitalización. En conjunto, el mensaje final fue compartido: El avance será más rápido y sólido si se combina colaboración sectorial, cumplimiento anticipado y decisiones basadas en evidencias.
Descubre el vídeo resumen de la jornada aquí.