Día Mundial del Medio Ambiente: una conversación sobre residuos, recursos y circularidad industrial con Carles Salesa

Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente nos recuerda que los grandes retos ambientales no pueden abordarse únicamente desde la sensibilización, sino también desde la transformación real de los modelos productivos, industriales y de consumo. En un contexto marcado por la necesidad de avanzar hacia una economía baja en carbono, reducir la dependencia de materias primas vírgenes y aprovechar mejor los recursos disponibles, la gestión de los residuos se sitúa en el centro del debate ambiental y económico.

Esta fecha representa una oportunidad para reflexionar sobre el papel que desempeñan las empresas en la transición hacia una economía más circular y eficiente en el uso de los recursos. Cada vez son más las organizaciones que demuestran que los residuos pueden convertirse en nuevos recursos mediante innovación y conocimiento técnico. En este contexto, Cator impulsa la regeneración de aceites industriales usados para reincorporarlos al ciclo productivo como materia prima de alto valor. Junto a ella, Sircat aporta soluciones para la gestión y valorización de residuos, mientras que 2GCPR desarrolla proyectos de reciclaje químico de plásticos para recuperar recursos de residuos complejos. Las tres compañías comparten una apuesta firme por la economía circular y la reducción del impacto ambiental. 

 

Carles Salesa, una de las voces más relevantes en el ámbito de la gestión de residuos, los recursos y la economía circular 

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, conversamos con Carles Salesa, una de las voces más relevantes en el ámbito de la gestión de residuos, los recursos y la economía circular. Con casi 30 años de experiencia en el ámbito de los residuos y la economía circular, Carles Salesa ha desarrollado una destacada trayectoria liderando proyectos de referencia en valorización y gestión de recursos. Durante 25 años dirigió el Consorci de Residus del Maresme / Maresme Circular y ha ocupado diversos cargos de responsabilidad en entidades nacionales e internacionales del sector. Actualmente dirige e impulsa CADEVA Consultoría e Ingeniería, desde donde aporta su experiencia en innovación, valorización y economía circular.

En esta entrevista, comparte su visión sobre la evolución del sector de los residuos industriales, los principales retos de la circularidad y las oportunidades que marcarán el futuro de la industria.

 

 

¿Cuál es tu opinión sobre la evolución del sector de los residuos industriales en Cataluña y España frente a otros territorios de la Unión Europea?

La evolución del sector de residuos industriales en Cataluña y España presenta un denominador común con el resto de la UE como es el aumento de la complejidad regulatoria y unas directrices comunes para fomentar la valorización y la capacidad de tratamiento local para conseguir la ansiada competitividad y autonomía estratégica, que se han erigido como nuevos mantras europeos.

No obstante, existen importantes diferencias con algunos territorios europeos en los cuales el mercado está más integrado, constituyendo los residuos industriales un flujo energético y material integrado en la industria, mientras que en Cataluña y España la gestión de los residuos industriales es principalmente un servicio ambiental externalizado, donde el sistema está más orientado al cumplimiento normativo que a una optimización eficiente de recursos.

Asimismo, a pesar de tener una capacidad de tratamiento sólida y bien implantada en ciertos procesos y flujos, el vertido continúa teniendo un papel significativo en Cataluña y España, mientras que la valorización energética es una actividad comparativamente marginal, de la mano de precios de gestión comparativamente más bajos que en el ámbito europeo.

A pesar de todo, hay que destacar el camino recorrido especialmente en Cataluña en la gestión de residuos industriales, con unos porcentajes de valorización que llevan a considerar los residuos industriales como una de las tipologías de residuos más ordenadas y bien gestionadas.

 

¿Cuáles son los principales desafíos que encuentran actualmente las empresas industriales españolas para implantar modelos reales de economía circular?

Desde mi punto de vista, el principal problema no es la falta de interés ni la falta de regulación. La mayoría de grandes empresas industriales españolas ya han incorporado la economía circular y la descarbonización en sus planes estratégicos y políticas internas. El problema es convertir los objetivos en proyectos técnicamente viables y económicamente rentables.

Una de las principales causas es la dificultad para encontrar salidas estables a los residuos y subproductos. Muchas industrias generan flujos que técnicamente podrían valorizarse, pero no existe una demanda local suficiente, los potenciales consumidores exigen especificaciones muy estrictas y los costes para llevar a la práctica los proyectos circulares no son competitivos frente a mantener el uso y consumo de materias primas vírgenes. Mientras los mercados de materias primas secundarias en la UE no sean maduros y estables, la economía circular seguirá vinculada a aspectos estrictamente ambientales y reputacionales y no de economía real.

Asimismo, si le sumamos las barreras regulatorias, como por ejemplo la dificultad crónica para implementar el fin de condición de residuo o las regulaciones territoriales no armonizadas, y las incertidumbres tecnológicas que todavía existen en algunos ámbitos, el resultado final es una gran dificultad para justificar económicamente las inversiones en una economía circular que todavía tiene más de discurso que de realidad.

 

¿Qué residuos industriales son todavía un desafío para lograr una mayor valorización o circularidad?

En este tema es importante distinguir entre:

– Residuos que ya tienen tecnología de valorización, pero cuyo modelo económico es débil o cercano a la inviabilidad.

– Residuos para los que todavía no existe una solución industrial de valorización madura.

– Residuos cuya valorización está limitada por requisitos regulatorios o de calidad.

En mi opinión citaría los lodos industriales, los residuos multimaterial o multicapa, los residuos textiles, los residuos electrónicos y de baterías, los plásticos industriales complejos o contaminados, los residuos industriales peligrosos, etc.

Haría especial énfasis en todos los residuos que contienen materias primas críticas y/o estratégicas, en un contexto geopolítico tan complejo y beligerante como el actual y ante la necesidad y dependencia de ciertas materias imprescindibles para ese supuesto futuro sostenible y descarbonizado.

 

 

¿Qué tecnologías consideras más prometedoras para avanzar en los objetivos de circularidad?

Si hablamos estrictamente de potencial para aumentar la circularidad de materiales, las tecnologías más prometedoras son aquellas que consiguen mantener el valor de los materiales dentro de la economía durante más ciclos, manteniendo las propiedades y prestaciones de los mismos. Hablamos de:

– Clasificación avanzada y separación inteligente.

– Reciclado químico de plásticos.

– La recuperación de materiales críticos.

– Las tecnologías térmicas que permitan soluciones de aprovechamiento material o waste-to-chemicals.

– El aprovechamiento avanzado de materia orgánica (biorrefinerías).

– El aprovechamiento de escorias y cenizas de procesos térmicos.

 

¿Estamos preparados para dar un paso adelante en la colaboración entre empresas y lograr ecosistemas circulares?

Uno de los principales déficits o debilidades que tenemos es la ausencia de grandes ecosistemas circulares que permitan una simbiosis industrial o hubs circulares de gran impacto.

Las empresas están preparadas, pero a pesar de que tenemos algunos ejemplos en Cataluña y España, las barreras regulatorias para el uso directo de residuos llevan a muchas iniciativas de este tipo a una situación de alegalidad que no permite su extensión ni impulso.

Esta situación es más acuciante en Cataluña y España, donde el mercado de gestión de residuos está externalizado y poco integrado a nivel industrial, tanto material como energéticamente, lo que lleva a priorizar el exigente cumplimiento normativo ante una gestión eficiente de recursos, insisto que altamente condicionado por un contexto regulatorio desfavorable en este sentido.

 

¿Cuál es la conciencia real de la industria ante propuestas de soluciones circulares cuando estas aún no son las más competitivas económicamente?

La conciencia industrial sobre la economía circular es hoy alta en el plano estratégico, pero todavía limitada en su traducción a decisiones de inversión cuando la solución no es claramente competitiva en coste o riesgo.

La economía circular está integrada en todos los órganos de decisión, en algunos casos en un intento de transición hacia un cambio productivo real, en otros más como elemento reputacional o comunicativo, pero cuando el proyecto baja a planta o a ingeniería, el enfoque cambia radicalmente. La circularidad deja de ser un objetivo en sí mismo y pasa a ser una variable secundaria si no mejora claramente la ecuación económica o reduce riesgo regulatorio.

La brecha entre circularidad y competitividad no está todavía resuelta a día de hoy, y todas las soluciones circulares que no minimicen el coste total, reduzcan el riesgo operativo o aseguren la continuidad de producción, están todavía abocadas a decisiones estratégicas o voluntaristas.

 

Existen muchas políticas dirigidas a la implantación de la economía circular en Europa. Siendo optimista, ¿hasta dónde crees que puede llegar este modelo?

Son primordiales las políticas que lleven a un mercado y demanda de materias primas secundarias estable, maduro y de seguridad jurídica armonizada. Hasta que esto no se consiga y la señal precio sea el factor relevante o el único, no llegaremos a una implantación significativa.

Entre las medidas regulatorias, quiero destacar la regulación de producto y las obligaciones de ecodiseño y de contenido de material reciclado. Nos hemos pasado décadas en la UE regulando los objetivos ambientales en base a la pura gestión de residuos y el comportamiento ciudadano, ignorando el factor productivo, el cual es determinante para posibilitar una economía circular real. Afortunadamente, con la experiencia regulatoria de los plásticos (SUP) y el nuevo frente con los textiles, parece que las cosas están cambiando.

Asimismo, la extensión de la Responsabilidad Ampliada del Productor a más flujos y productos es una necesidad clave que lleva a una asunción de responsabilidades necesaria para una mayor circularidad en la UE.

En España, un hito importante, pero todavía insuficiente es la fiscalidad al vertido. Esta fiscalidad insuficiente nos lleva a un cierto retraso a la hora de establecer incentivos y señales claras al mercado y la iniciativa privada para promover proyectos circulares.

Por otro lado, los objetivos de neutralidad climática y las obligaciones económicas relacionadas con los derechos de emisión constituyen igualmente un driver claro para un cambio de paradigma en los métodos productivos.

 

¿Cuáles son los indicadores que mejor activan políticas de sostenibilidad en las empresas?

Los indicadores decisivos a día de hoy no son todavía los indicadores ambientales, sino los indicadores de coste (de gestión de residuos, de materias primas, de carbono, etc.) y los de riesgo regulatorio, pero recientemente se han postulado dos indicadores como especialmente decisivos: el de acceso a capital para nuevos proyectos y el de continuidad operativa. En este sentido y en el contexto actual, los riesgos reales de interrupción de suministro y la volatilidad logística internacional, están llevando a tomas de decisiones en el ámbito de la circularidad cómo no se habían activado anteriormente.

 

Visita planta 2G y Cator

En la visita a 2G y CATOR hemos visto dos ejemplos claros de economía circular real y aplicada a flujos concretos, obteniendo resultados tangibles y de gran impacto:

– Por un lado, el reciclado químico de plásticos de 2G, que permite la valorización material a través del aceite de pirólisis de aquellas fracciones de plásticos (poliolefinas) no reciclables después de una primera clasificación de aquellas fracciones aptas para el reciclado material. Sin duda, el reciclado químico, a través de un desarrollo tecnológico con criterio y bien planificado, supone una tecnología necesaria y de gran potencial para cerrar el gap de la circularidad material de fracciones de plástico (especialmente film de polietileno) que a día de hoy no encuentran otra solución que el vertedero o la valorización energética.

– Por otro lado, la regeneración de aceites minerales. Cataluña ha sido pionera con la obligación de la regeneración del 100% de los aceites minerales recogidos permitiendo la valorización material del residuo (de gran potencial contaminante si se gestiona incorrectamente). En Cator, a través de la regeneración lo vuelven a reintroducir en el mercado como base lubricante de nuevos aceites. Son cerca de un millón de toneladas de aceites minerales regenerados, resultado de una larga trayectoria y de una apuesta de mejora tecnológica constante en una instalación industrial innovadora.

A pesar de las dificultades mencionadas para materializar proyectos circulares viables en nuestro contexto actual, existen ejemplos claros y concretos de iniciativas circulares que bien merecen nuestro reconocimiento.

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