La gestión del aceite usado industrial debe realizarse con precaución. En muchas empresas, este residuo se genera de forma periódica durante tareas de mantenimiento, cambios de lubricantes, sustitución de fluidos hidráulicos o revisiones de maquinaria. Si no se controla bien, puede convertirse en un problema ambiental, documental, logístico y operativo.
Qué es el aceite usado industrial
El aceite usado industrial es aquel aceite mineral o sintético que ha dejado de ser apto para el uso para el que fue diseñado. Puede proceder de maquinaria, circuitos hidráulicos, equipos de mantenimiento, compresores, motores, reductores u otros sistemas que requieren lubricación o transmisión de potencia.
Algunos ejemplos habituales son:
– Aceites lubricantes usados.
– Aceites hidráulicos usados.
– Aceites de maquinaria industrial.
– Aceites procedentes de operaciones de mantenimiento.
Durante su uso, el aceite incorpora impurezas debidas al desgaste, humedad, restos de aditivos u otros contaminantes. Por eso, una vez agotada su vida útil, no debe mezclarse con otros residuos ni tratarse como un líquido industrial cualquiera.
Riesgos de un almacenamiento incorrecto
El almacenamiento es uno de los puntos más críticos en la gestión del aceite usado. Aunque la retirada la realice un gestor autorizado, la empresa que lo genera debe asegurar que el residuo permanece en condiciones adecuadas mientras está en sus instalaciones.
Riesgos ambientales
Una fuga o derrame puede contaminar suelos, redes de saneamiento o aguas. Para reducir este riesgo, conviene usar recipientes cerrados, en buen estado y ubicados en zonas señalizadas y preparadas para contener posibles pérdidas.
Riesgos de seguridad
Un bidón deteriorado, un depósito mal cerrado o una zona de almacenamiento desordenada puede generar caídas, resbalones o incidencias durante la manipulación. Además, mezclar aceite usado con agua, disolventes, combustibles u otros residuos puede complicar su identificación y tratamiento posterior.
Riesgos operativos
Cuando la gestión se retrasa, el aceite usado puede acumularse, ocupar espacio útil, interferir en zonas de mantenimiento o provocar urgencias logísticas. También puede generar no conformidades en auditorías o inspecciones si la empresa no puede demostrar la periodicidad de su almacenaje y gestión posterior.
Riesgos documentales
Una gestión poco ordenada puede dificultar la trazabilidad del residuo. Si la empresa no conserva correctamente la documentación de recogida, entrega o tratamiento, pueden surgir problemas en auditorías, inspecciones o controles internos.
Riesgos logísticos
Solicitar la retirada cuando los depósitos ya están al límite reduce el margen de maniobra. Esto puede provocar urgencias, dificultades para coordinar accesos, retrasos en la recogida o acumulaciones innecesarias en planta.

Sanciones por un almacenamiento inadecuado del aceite industrial usado.
Cuándo solicitar la recogida del aceite usado
Esperar a que el depósito esté lleno reduce el margen de maniobra y aumenta el riesgo de incidencias. Lo recomendable es anticiparse y planificar la recogida según el ritmo de generación, la capacidad de almacenamiento y los periodos de mantenimiento previstos.
Conviene solicitar la retirada cuando:
– El depósito o los bidones se acercan a su límite operativo.
– Está prevista una parada técnica o campaña de mantenimiento.
– Se va a realizar un cambio masivo de lubricantes o fluidos.
– La zona de almacenamiento empieza a perder orden o espacio.
– Se quiere cerrar correctamente un periodo documental o auditoría.
En empresas con generación periódica y continua, establecer una frecuencia de recogida periódica ayuda a evitar urgencias y mantener el control sobre el residuo. Un gestor autorizado ayuda a gestionar el aceite usado de forma segura, trazable y alineada con la normativa aplicable, encargándose de la recogida por canales autorizados, la documentación de las retiradas y el tratamiento final del residuo. Cator, aporta el valor añadido de la regeneración del aceite industrial usado, que permite transformar un residuo con impacto ambiental potencial en nuevas materias primas, aportando valor a la operativa de la empresa y contribuyendo a un modelo más circular.
